Escucho una de mis canciones favoritas, “Watermark”, que en español significa “Marca de agua”.
Y reparo en lo sencillo y complejo de esta expresión. Se puede entender como “marca de agua” la señal que deja el agua en aquellas superficies que invade, cubre y penetra. Es una línea que marca el punto más lejano al que un día llegó el agua en su avance voraz y que quedó grabada ahí, en lo alto, bien visible, como desalentando desde el lugar alcanzado la marcha de las olas venideras.
Y resulta que el agua, como elemento, en astrología simboliza la intuición, la sensibilidad y el lado emocional. Y no puedo evitar maravillarme al comprender que, eso es, precisamente, lo que nos pasa cuando conocemos a alguien que nos llega hondo: que, en función de cómo de intensa fue la emoción que esa persona nos generó, más lejana y difícil de alcanzar será la marca de agua que dejó en nosotros. Y llegarán personas nuevas a nuestra vida, pero, difícilmente, nada ni nadie conseguirá borrar ni superar esa huella. Y con el tiempo, la marca de agua se gana el derecho a convertirse en parte de uno mismo definiendo y condicionando la cartografía de la propia alma.
Y reviso mis marcas de agua, algunas provocadas por tormentas y otras por seductoras olas impetuosas, y honro todas y cada una de ellas, porque me han convertido en lo que soy.
Y agradezco especialmente a la vida las dos que lucen en lo más alto. Se ganaron ese lugar llenando mi alma con un inmenso amor y, aunque desgarraron mi corazón cuando partieron, siguen ahí, como referentes e inspirando cada día de mi vida.
Marcas de agua

- Publicación de la entrada:13 de enero de 2021
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