Empieza el Año Nuevo con una mirada empoderada.
Reconoce los vínculos tóxicos que sostienes por dependencia y que te quitan poder.
¿Lo que el otro te hace o cómo te trata te hace sentir pequeño, que no eres suficiente o que no vales nada?
Si te pasas el día dando vueltas a los agravios del otro y cómo sus acciones te afectan, lo que estás haciendo es nutrir un bucle de pensamientos autocompasivos que te dejan sin energía y no solucionan nada.
Si, después de hacer saber al otro que su proceder te daña, no cambia nada, acepta que el otro está decidiendo libremente actuar como actúa y que tú puedes hacer lo mismo.
Así, detrás de los desplantes del otro, consigues ver que actuar así es una decisión del otro que no tiene nada que ver contigo.
Descubres que, tras su rechazo o exclusión, de nada sirve darle vueltas a qué te falta o qué hay de malo en ti, porque entiendes que es una decisión que el otro ha tomado y no depende de ti: Por fin comprendes que nada de lo que hubieras podido hacer hubiera podido evitarlo.
Honra profundamente el destino del Otro. Respeta sus decisiones pero permítete no compartirlas.
Deja ir al que no te valora, no te cuida, no te respeta o no te da el lugar que te mereces. Y hazlo con la paz y la certeza de saber que, dejando de sostener al otro y el recuerdo del dolor, recuperas una tremenda cantidad de energía que pasa a estar disponible para ti y que puedes invertir en quererte, valorarte y en crecer.
Y al empoderamiento lo acompaña una gran sensación de libertad porque, sabiendo que vales un montón, dejar ir al que no te cuida, es un verdadero acto de amor hacia ti mismo y permite observar quién de los de tu alrededor sí te cuida y te sostiene.
Porque, al final, cuando uno es consciente de su valía y se elige a sí mismo, se convierte en el verdadero protagonista de su historia.
Y la vida, que siempre premia a los valientes, le traerá desafíos y aventuras apasionantes.
¡Feliz Año y que nunca te las falten ganas de ilusionarte por tu vida!


