Nunca había sido tan consciente como ahora del potencial creador en el que estamos inmersos.
La coyuntura astrológica actual viene marcada por una creciente toma de consciencia de aquello a lo que damos valor. Así, el aprendizaje taurino iniciado hace 2,5 años al entrar Urano en Tauro e intensificado por el desfile de planetas personales por este signo a lo largo de los últimos meses, nos ha obligado a revisar y resignificar nuestra conexión con el cuerpo, la alimentación, la naturaleza, el dinero, las necesidades básicas, la prosperidad y el acceso a recursos básicos, entre otras cosas.
Nos toca reformular criterios de modo que, a la hora de priorizar, sepamos darnos la dosis adecuada de valor. La justa, de acuerdo a las necesidades de nuestra psique.
Por otro lado, con la entrada de Júpiter en Piscis, estando ya su otro regente, Neptuno, en él, se nos ha habilitado un gran torrente de energía piscina. La energía de piscis nos hace permeables, nos sensibiliza y potencia nuestra empatía y resonancia.
Esto nos facilita el acceso a niveles sutiles de entendimiento, se activa la sensación de estar conectados, en red, sostenidos. Abundarán las señales, los guiños cósmicos y tendremos las capacidades psíquicas más tonificadas que nunca.
De este modo, si he hecho mis deberes taurinos y he definido qué es aquello que requiero en mi realidad y si, además, aprovecho el wifi cósmico que el chorro de energía pisciana me proporciona, tengo el terreno abonado para lanzar al Universo mediante meditaciones conscientes el mensaje de aquello que quiero manifestar.
Pocas veces encontraremos un momento más fértil que el actual: ¡aprovechémoslo y a visualizar!


