La idea de que el ser humano es “Hijo de Dios” que tan a menudo aparece en la bibliografía cristiana se refiere al hecho de que, desde que nacemos, tenemos acceso a todos los recursos de la creación. Eso nos hace dioses. Pero para poder acceder a ellos hace falta fe: creer sin rastro de duda que eres digno y merecedor de ese poder. En otro lugar de las Escrituras decía Jesús que aquél que tuviera una fe como un grano de mostaza sería capaz de mover montañas. Y es que es realmente complicado sostener la certeza de esa conexión con la Fuente de manera ininterrumpida impecable e implacablemente eludiendo bombardeos de pensamientos que te hacen dudar de ti y de tus posibilidades.
El tratado holístico “Un Curso de Milagros” establece un protocolo para re-aprender a registrar la realidad de modo que interacciones con ella desde el dios que hay en ti.
Hay personas, en cambio, que han nacido con una facilidad innata para establecer un vínculo psicológico, emocional y espiritual con figuras intermedias, como Santos o Vírgenes, con los que sienten tener una relación cercana y la naturaleza de esta cercanía ha servido de puente a través del cual han sido capaces de manifestar dones milagrosos.
Así, cuando nos adscribimos por vía de la fe a cualquier tipo de creencia, estamos enchufando la manguera de poder en la energía que esa creencia genera. Por ejemplo, si me abono al club de los que creen que ver un gato negro me va a dar mala suerte, si veo uno y mis niveles de superstición son elevados, eso significa que le voy a poner mucha fe a la creencia de que me va a venir un suceso desafortunado y la ley de atracción, que es infalible, se encargará de que así sea.
Cuando te des cuenta de que estás dando tu poder a una creencia que no te hace crecer ni te hace más feliz, busca la manera de corregirla. Pero con la curiosidad de un científico, no desde la ansiedad ni la necesidad. Busca de qué manera puedes reconducir tu poder hacia una creencia nueva alternativa que te beneficie porque SÓLO PUEDE PERJUDICARTE AQUELLO A LO QUE DAS TU PODER.


