Somos Divinidad, pero en el momento de actuar, muy difícilmente conseguimos ejecutar la Divina Acción Perfecta. Nuestra esencia, recubierta de forma, está condicionada por hilos que, como a Gulliver, limitan nuestro movimiento.
Algunos de estos hilos son patrones genético-ancestrales heredados. Es como cuando un hilo queda enganchado en una parte de un tejido y deforma toda la trama: los hilos de su misma urdimbre pagarán el precio de ese desarreglo viviendo ellos mismos algún tipo de deformidad compensatoria.
Existen otro tipo de hilos muy difíciles de identificar porque se originaron a través de votos, contratos o pactos en otras vidas.
Por último, estarían las cadenas que nos hemos ido poniendo nosotros mismos en el desarrollo de nuestra psique. Joe Dispenza explica magistralmente el proceso por el cual el experimentar un hecho traumático puede quedarse en anécdota, puede ser un trauma o puede, incluso, acabar convirtiéndose en un rasgo de personalidad. La diferencia entre todos ellos es la cantidad de pensamientos que dedicamos a revivir el momento, porque de esos pensamientos también dependerán las emociones que generamos.
La Carta Astral de una persona vendría a ser como el tablero de un “Pinball” donde están estipulados todos los aspectos que configuran su cosmogonía. La pelota representa la conciencia de la persona.
Cuando iniciamos la partida la pelota va a verse obligada a rebotar en áreas que no registra como propias, aunque son parte indisoluble de su plan de vida, y en las que se van a hacer tangible la presencia de esos hilos que le impiden rebotar libremente en las casillas que ella quisiera.
Cada vez que algo o alguien desencadena un proceso transformador en nuestra vida podemos elegir verlo desde el Ser Consciente y darle las gracias a esa energía nueva y perturbadora que se me muestra y que me moviliza porque puede estar pasando que, en el ejercicio de transitar esa lección, si decido mantenerme en la Divinidad, seré capaz de deshacerme de ese hilo que me ataba, bien porque lo heredé, lo arrastré o lo creé.


