Hay lecciones en la vida que sólo somos capaces de aprender después de un “NO” o de una adversidad.
Cuando algo pone límites a nuestra voluntad, nuestra primera reacción es de estupefacción, porque ese algo frena abruptamente nuestro deseo en expansión.
Tras la sorpresa inicial, viene la evaluación de ese agente perturbador para establecer si es posible redirigir la situación hacia la consecución satisfactoria del objetivo inicial.
Si la situación adversa persiste, entonces puede ocurrir que me invada la ira, la frustración o la negación.
Y en ese momento se presentan dos opciones ante nosotros: culpar a esa circunstancia externa de nuestro malestar y responsabilizarla de nuestro fracaso acomodándonos en la queja; o echar una mirada hacia dentro de uno mismo sosteniendo la creencia de que todo lo que necesitas para ser feliz ya está en ti y renunciando a controlar esos factores perturbadores que, en última instancia, no dependen de ti.
Si insistes en la primera opción, esa obstinación puede conducir a un estado de permanente ansiedad y depresión, puesto que la realidad no se ajusta a lo que quieres.
A la segunda actitud se la conoce como resiliencia, y genera individuos autosuficientes, flexibles, responsables y capaces de convertirse en líderes especializados en aquellas circunstancias traumáticas que trascendieron.
En astrología y filosofía, Saturno es un planeta masculino, pasivo y frío-seco. Allí donde tenemos a Saturno en nuestra carta astral, vemos donde la vida nos impondrá, a través de circunstancias desafiantes y limitantes, tener más orden, más responsabilidad, más estructura, más autocrítica, constancia y madurez. Es el llamado «Gran Maestro»
¿Te apetece descubrir dónde tienes tu Saturno en tu Carta Natal y entender qué desafíos te presenta?
Contáctame si tienes curiosidad o para más información.


